Por la Dra. Nelly Hodelín Amable – Especialista en
Educación y Pedagogía del Conflicto Emocional
El aula que dejó de ser refugio
La escena es cotidiana, pero devastadora: una
docente en medio de gritos, intentando calmar a dos estudiantes que acaban de
empujarse. En la puerta, una madre enfurecida exige explicaciones mientras
otros padres graban con sus teléfonos. Lo que antes era un espacio de
aprendizaje hoy parece un campo minado emocional.
No es una exageración. Según la OMS, uno de cada siete adolescentes en el mundo
presenta problemas de salud mental (OMS, 2023), y América Latina
concentra cifras preocupantes: la ansiedad y la depresión representan casi el
50% de los trastornos en jóvenes (UNICEF, 2024).
Más allá de las cifras: el rostro
humano en el aula
En nuestras investigaciones sobre Pedagogía del
Conflicto Emocional (Hodelín & Tremont, 2024), observamos que detrás de
cada episodio disruptivo hay historias de duelo, padres con tres empleos, y
estudiantes que regresaron de la pandemia con heridas invisibles.
Recuerdo a Kevin, un niño de 12 años que se negaba a escribir. Al indagar,
descubrimos que su padre había fallecido meses antes. El aula fue su primer
espacio para hablar de ello. Ese día, el conflicto dejó de ser un problema y se
convirtió en una puerta hacia la empatía.
Educar con el corazón: ciencia y
práctica en acción
En nuestro libro Educar con el Corazón,
afirmamos que los conflictos no son obstáculos, sino “puentes pedagógicos”.
La Pedagogía del Conflicto Emocional parte de esta premisa: cada tensión
emocional puede convertirse en una oportunidad de aprendizaje social y
académico.